La realidad no la podemos definir porque supera nuestros conocimientos, sólo podemos afirmar “Lo que es”.
Debemos tomar conciencia de las características opuestas (aunque complementarias) que tienen los conceptos y la realidad, para que nuestro compromiso sea con la realidad y no con los conceptos.
No hay que situar la realidad, sino situarse en la realidad total, que interroga de un modo singular a cada uno, “en su contexto”, en su relación de unidad con ella, específica, dada, cambiante, integrada con todos sus condicionamientos sociales, económicos, políticos y culturales.
LA REALIDAD ES DADA
La realidad es una, pero a cada uno nos interroga de manera singular, concreta, diversa.
Cada individuo ha de responder a esta realidad específica quiera o no; no puede optar por la abstención: si elige “No elegir”, ya eligió, si elige “que otro elija” ya eligió (estas son las peores elecciones).
LA REALIDAD ES CAMBIANTE Y DINÁMICA
La realidad nunca vuelve atrás, nadie pisa un río dos veces.
Una vez dada una respuesta, nadie puede borrarla ni rehacerla;
trascenderá para siempre firmada por el sin poder excusarse.
El individuo tiene que elegir de momento en momento, y ese es el único
momento y no puedo dejarlo para después.
Cada momento es el primero, el único y el último las 24 horas del día.
Este es el primer momento del resto de mi vida. O se vive en armonía
dinámica con la realidad cambiante, o en desarmonía y violencia. Todo
fluye, nada se repite.
“GOZA TODO LO QUE LA VIDA Y LAS PERSONAS TE DEPAREN”
“PERO NO RETENGAS NADA”
martes, 12 de enero de 2010
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