1. Establece y respeta reglas y límites claros. Preferentemente colócalos en un lugar visible para toda la familia.
2. Ayuda a tu hijo a autocontrolarse. Cuando comience a comportarse de forma inadecuada, describe cómo se comporta, señala las consecuencias.
3. Define el comportamiento positivo, reforzando la buena conducta con elogios y afecto e ignorando la conducta que solo apunta a llamar la atención.
4. Habla acerca de tus expectativas, respecto a los valores y normas y su importancia.
5. Sé coherente entre lo que dices y haces
6. Cuando una norma o límite sean violados, informa y aplica la consecuencia previamente establecida. Asegúrate de que la consecuencia tenga una relación directa con la norma o limite establecido y no con tu estado de ánimo.
7. Identifica claramente cuales son los tipos de consecuencias que podrás utilizar.
martes, 12 de enero de 2010
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